martes, 22 de junio de 2010

Desamparo

Por amarte así sufriendo estoy
puede que talvez lo sepas, qiuzás no
¡Oh, cómo desprecio lo que ahora soy:
un guiñapo entregado que todo dio!

Hiéreme tanto tu frío proceder,
los días de antaño lucen ya ajenos.
Muerto en vida anhelo tu querer,
bien sean migajas de los días buenos.

¡Pilares míos que no me sostienen,
culpa es del alma por ti cegada!
¡Perdón: los defraudo y aún vienen;
pero sin ella es vida velada!

No hay noche oscura que cobije,
ni llama de amor viva que me abrace
del temblor de gritar lo que no dije:
sufro tu amor... ¡Olvidarte desease!


DCC

lunes, 14 de junio de 2010

El beso de un instante

No cabe duda que el diseño de Ciudad Universitaria continúa siendo un misterio, al menos para quien escribe estas líneas. Ese día, después de clases, la joven pareja se dirigió a la estación del metro "Universidad".

Una vez ahí, se dieron a la tarea de buscar la Facultad donde tendría lugar la conferencia a la que ella debía asisitir. Durante la ponencia ambos permanecieron silentes; sin embargo, el poder de la comunicación no verbal es enorme: precisamente ese día habían estado hablando de cómo un simple roce en tus dedos, por parte de la persona que te gusta, puede "derretirte".

Concluyó la exposición y los jóvenes buscaron un teléfono para avisar a los padres de ella. Después de realizar su llamada la comunicación no verbal continuó: se pidieron un beso el uno al otro, sin mediar palabra; lo habían estado deseando durante toda la conferencia.

Fue un beso que pareció durar un breve instante; pero... cuando se percataron ¡Habían pasado treinta minutos! ¡Increíble! No podía ser cierto que hubiera transcurrido tanto tiempo, si les había parecido un momento fugaz.

Después de eso, salieron corriendo y (para hacer la situación más interesante) terminaron perdiéndose. A pesar que sabían un regaño les aguardaba, nada les pudo arrebatar el sabor de aquel momento.