martes, 22 de junio de 2010

Desamparo

Por amarte así sufriendo estoy
puede que talvez lo sepas, qiuzás no
¡Oh, cómo desprecio lo que ahora soy:
un guiñapo entregado que todo dio!

Hiéreme tanto tu frío proceder,
los días de antaño lucen ya ajenos.
Muerto en vida anhelo tu querer,
bien sean migajas de los días buenos.

¡Pilares míos que no me sostienen,
culpa es del alma por ti cegada!
¡Perdón: los defraudo y aún vienen;
pero sin ella es vida velada!

No hay noche oscura que cobije,
ni llama de amor viva que me abrace
del temblor de gritar lo que no dije:
sufro tu amor... ¡Olvidarte desease!


DCC

lunes, 14 de junio de 2010

El beso de un instante

No cabe duda que el diseño de Ciudad Universitaria continúa siendo un misterio, al menos para quien escribe estas líneas. Ese día, después de clases, la joven pareja se dirigió a la estación del metro "Universidad".

Una vez ahí, se dieron a la tarea de buscar la Facultad donde tendría lugar la conferencia a la que ella debía asisitir. Durante la ponencia ambos permanecieron silentes; sin embargo, el poder de la comunicación no verbal es enorme: precisamente ese día habían estado hablando de cómo un simple roce en tus dedos, por parte de la persona que te gusta, puede "derretirte".

Concluyó la exposición y los jóvenes buscaron un teléfono para avisar a los padres de ella. Después de realizar su llamada la comunicación no verbal continuó: se pidieron un beso el uno al otro, sin mediar palabra; lo habían estado deseando durante toda la conferencia.

Fue un beso que pareció durar un breve instante; pero... cuando se percataron ¡Habían pasado treinta minutos! ¡Increíble! No podía ser cierto que hubiera transcurrido tanto tiempo, si les había parecido un momento fugaz.

Después de eso, salieron corriendo y (para hacer la situación más interesante) terminaron perdiéndose. A pesar que sabían un regaño les aguardaba, nada les pudo arrebatar el sabor de aquel momento.

viernes, 5 de febrero de 2010



Una invitación atenta a todos los interesados en el arte (sea cual sea su concepción de dicho término) De gran interés.

sábado, 16 de enero de 2010

Mala vida, buena muerte

La propuesta de legalizar la eutanasia activa se ha complicado sobremanera, cuando se trata de algo muy sencillo: la decisión de una persona sobre su propia vida. La, también denominada, “muerte asistida” no es diferente de la ley de voluntad anticipada. Ambas constituyen lo mismo: la primera es de tipo activa y la segunda es pasiva, de acuerdo a Enrique Sánchez Jiménez en La eutanasia ante la moral y el derecho.

En Diccionario Breve de Medicina de Blakiston se entiende la eutanasia como la muerte fácil o tranquila en una persona que sufre una enfermedad incurable y muy dolorosa. El diccionario Mosby define a la activa como positiva.
Sin embargo sí hay una gran diferencia desde el punto de vista del enfermo terminal. Es decir, la eutanasia pasiva sólo faculta al paciente a suspender todo tipo de tratamiento médico que prolongue su vida, como un respirador por ejemplo. Ello no quiere decir que la persona acabará ipso facto con su dolor.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra dignidad como el decoro de las personas en la manera de comportarse, vivir y por lo tanto, morir. El condenar al otro a una espera lenta y agonizante resulta egoísta e, incluso, involucra un acto criminal, a diferencia de la eutanasia.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 contempla, en su artículo quinto, que “nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.” Ergo, el permitir que una persona termine con su agonía es equivalente a respetar su dignidad humana.

Además de la perspectiva del enfermo terminal y la familia, está también la de los médicos. Es en este ámbito donde las controversias estarían “más justificadas”, ya que el juramento hipocrático prohíbe dar “una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin”.

Empero, se cita esta otra línea para refutar: “No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica.” Ello quiere decir que en la época en que el juramento fue escrito no se le relegaba al médico la responsabilidad de operar a alguien.

Hoy día, los médicos son adiestrados para llevar a cabo intervenciones quirúrgicas. Entonces, el juramento hipocrático demuestra su caducidad en algunas áreas y la eutanasia es también la excepción.

Una cuestión que no debe ser descuidada por los médicos, en caso de aprobarse la reforma a la ley, es la calidad humana que ofrecen a sus pacientes. José Manuel Manzano, presidente de la Asociación Mexicana de Tanatología arguye que el 80% de éstos no están preparados para atender a enfermos terminales, de cáncer o sida.
Como ha sucedido a lo largo de la historia de México, organismos ajenos al gobierno quieren intervenir en la legislación.

El argumentar que “sólo Dios puede quitar la vida” es demeritar al Estado, aquella figura suprema de la que hablaba Hobbes en su Leviatán. Aceptar la intromisión de la iglesia significa un retroceso en la civilización que ha logrado el ser humano.

Por ello, los diputados locales del PRD, PAN, PRI y PT rechazaron las críticas de la arquidiócesis de México, quien acusó a la asamblea legislativa de ser la más onerosa y aprobar leyes absurdas. Aun cuando sea pertinente la primera declaración, la iglesia como institución, no tiene derecho a violar el estado laico de México.

Declaraciones conservadoras que toman en cuenta un ente, cuya existencia es imposible probar, sólo dan indicios de que no son aptos para el gobierno, tal como ya lo habían demostrado en su “gestión” durante la Edad Media con su inquisición. Por lo tanto, se le resta importancia a las opiniones emitidas por la institución religiosa, además del hecho de que nuestra constitución política lo avala.

Otros organismos no gubernamentales, como lo es Pro vida, exponen de forma muy débil y pueril, las razones por las cuales no debe legalizarse la eutanasia. En su página de Internet sólo hace referencia a Holanda y lo describe como un caso fatalista, sin tomar en cuenta otros países y, sobre todo, el nuestro.

Cuando reprueban el aborto hacen referencia a que las mujeres no tienen derecho a decidir sobre su cuerpo porque hay de por medio una vida. En el caso de la muerte asistida se trata de la legitimidad de cada persona sobre su cuerpo, no hay más. Su validez queda anulada al argüir que la eutanasia activa “es contagiosa”.

Lo peor de esta situación es que ha sido tomada con desidia. Ya desde mayo del 2005, de acuerdo a información de La Jornada, se pretendía reformar el Código Penal para permitir esta práctica, pero no se le había retomado hasta ahora, cuando se convirtió en tema de moda.

Información de La Jornada señala que el Partido Revolucionario Institucional, PRI, apoya la iniciativa para modificar la ley de voluntad anticipada y permitir la eutanasia activa o positiva, lo cual desató la riña entre partidos, pues PAN y Nueva Alianza no están de acuerdo.

Si el cambio a la ley dependiera de un proceso democrático estaríamos ante un gran dilema. De acuerdo a una encuesta realizada por Milenio, el 51% de los habitantes de la Ciudad de México apoya legalizar la eutanasia activa, contra el 43 por ciento que se opone a esta propuesta.

Cifras del INEGI arrojan, en lo tocante al cáncer: en 2006, de cada 100 egresos hospitalarios de mujeres, 20 fueron por cáncer de mama, 13 por cáncer en el cuello del útero y 12 por leucemias. En el mismo año, de los hombres, 19 de cada 100 egresos fueron por leucemias, cerca de 8 por cáncer de próstata y 6 por cáncer de tráquea, bronquios y pulmón.

El cáncer es sólo una enfermedad de la gran variedad que existe, cuya desarrollo conlleva a la etapa ulterior. Aunado a lo anterior, están los datos de la Secretaría de Salud: la tercera parte de las muertes que se registran al año en México se deben a enfermedades terminales.

Es obvio que se trata de un tema de interés general… pero si se trascienden las meras cifras queda el planteamiento del porqué se ha puesto tan en boga, en estos últimos días. La cuestión es ¿populismo electorero? o ¿preocupación genuina por el pueblo?

Uno de los principales problemas en torno a las modificaciones en las legislaciones, es la falta de unidad en las gestiones administrativas: es válido tener puntos de vista diferentes; sin embargo, lo que ocurre en México se inclina al antagonismo.
Por ejemplo Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, está a favor de esta iniciativa. El secretario de salud del D.F., Armando Ahued, está en contra so pretexto de que es obligación del Estado ver por sus pacientes…cuando no todas las personas tienen acceso al sector salud (con el seguro popular debe pagarse una cuota)

Más allá de las grescas entre partidos políticos debe buscarse el bienestar de las personas y, si ello conlleva a la aprobación del la muerte asistida es preciso que sea admitido, aun cuando no sea lo más importante en la agenda nacional, como el asunto energético y económico, por ejemplo.

Espacio de muchos, espacio de todos

Muchas historias existen en torno a los viajes que se han hecho. Faltarían páginas para saber las vivencias de todas las personas que han sufrido, se han enamorado, llorado o besado. Todo ello por el pasaje mínimo…o más.

¿Quién no ha viajado en el transporte público de la Ciudad de México? Incluso aquellos que se creen muy importantes como para abordar un microbús o el metro, debieron haber dejado sus elegantes carruajes, al menos una vez en sus vidas.

El Distrito Federal cumple, de forma literal, la leyenda de la jungla del asfalto. Hay conductores quienes afirman que, si alguien aprende a manejar en esta ciudad, logrará hacerlo en cualquier parte del mundo.

La mayoría de los choferes son unos cafres al volante. Si no van a toda velocidad en descarada competencia por el pasaje, la lentitud con la que andan incita a bajarse y caminar. Algo muy desesperante para quienes lo hemos vivido. A continuación se narran algunas historias con las que usted podría sentirse identificado.

El primer relato nos lleva a las redes del Sistema de Transporte Colectivo, Metro. Sucedió hace dos años, cuando los alumnos de primer semestre regresábamos en grupo después de un arduo día de trabajo en la Facultad de Ciencias Políticas. Había dos chicos que se gustaban, pero no tenían el valor para decírselo y, a esas alturas, ya todo mundo se había dado cuenta de ello.

Por lo anterior, algunos comenzaron a sugerirles que se dieran un beso, esto sucedió en la terminal universidad. Durante siete estaciones los compañeros insistieron para que los muchachos se animaran; cada vez era más bullicioso el asunto y los usuarios comenzaban a incomodarse…o a gozar del espectáculo.

Antes de llegar a Etiopía ocurrió lo que todos esperaban. Un beso corto bastó para encender los ánimos de los ahí presentes; incluso algunas personas tomaron video con sus celulares. A diferencia de lo que pudiera pensarse, no fue un momento romántico, lo más pertinente sería decir que fue cómico y bochornoso. Como dato curioso para usted, apreciable lector, la chica estudia Géneros III con el profesor Aguado…

La siguiente historia muestra la faceta gris y triste de la sociedad, no sólo la mexicana, sino también a nivel mundial. En un microbús, camino al metro Deportivo 18 de marzo, abordaron tres jovencitos con uniforme de secundaria, y pagaron su pasaje.

Mi acompañante y yo íbamos a cambiarnos de lugar, pues uno de ellos se había levantado, para dejar dos asientos juntos. En ese momento sentimos el frío y miedo que viene después de la frase “A ver cabrones, todos quietos porque esto es un asalto”. Con pistola en mano, los niños nos amagaron y pidieron al chofer que se desviara de la ruta, al mismo tiempo que esculcaban a los pasajeros.

Una señora le pedía al que portaba la pistola, le dejara conservar su credencial de elector. Es sorprendente todo lo que llegamos a evocar cuando nos encontramos bajo grandes presiones: la mujer pensó en lo fastidioso que resulta hacer ese trámite en especial; sin embargo…

Ella no se esperaba a que el muchacho reaccionara mal, pues le puso la pistola en la cabeza y le dijo que se estuviera quieta. La primera impresión, ante dicha situación es que se trataba de un arma falsa; pero en momentos como el que sufrió la señora, eso queda relegado por la pulsión de vida y sobrevivencia.

Al final, los niños se salieron con la suya y se refugiaron en una colonia famosa por sus altos índices delictivos: la Gabriel Hernández, en G.A.M. A mi novia y a mí no nos quitaron nada; no obstante no puede decirse que fue “afortunadamente”, pues todos quedamos sobresaltados después del desagradable episodio.

Por último, algo breve y menos dramático. En ocasiones no pensamos en que los otros viajeros son personas con los mismos, o peores, problemas que los nuestros. Resulta curioso el hermetismo que nos rodea, “esa pared” diría Leo Dan.

Pareciera tan difícil poder entablar una conversación con alguien, sobre todo si se trata de una chica bonita. Pero se trata de algo tan sencillo hacerlo y, lo mejor de todo, no hay que utilizar palabras para lograr un rato agradable, por muy mínimo que sea.

El sólo hecho de permitir que una señorita se siente en un lugar que ha quedado vacío, abre las puertas de un amigable “gracias”, acompañado de una linda sonrisa, y la oferta de cargar nuestra mochila.

Como se mencionó, el espacio que brindan mil hojas no sería suficiente para desahogar las vivencias de una sola persona en sus viajes por el transporte público. Sin importar sus defectos, éste es un punto de unión e interacción muy importante en nuestras vidas.

Alguien puede encontrar al amor de su vida en un recorrido largo y tedioso; otros hallarán momentos gratos y memorables; unos cuantos más serán menos afortunados, sufrirán a causa de la, denominada por Durkheim, anomia social, pero vale la pena arriesgarse: todo ello por el pasaje mínimo…o más.